19.03.2012 - 21.03.2012
Oman
20.05.2012 - 24.05.2012
Libia


El proceso de fabricación de hormigón celular (en inglés autoclaved aeraed concrete – AAC) se desarrolló por primera vez en el año 1924 en Suecia. Con el transcurso del tiempo, este producto ha pasado a ser el material más utilizado para la construcción en Europa y su demanda aumenta rápidamente, también en otros países.
El hormigón celular es un material ligero, altamente resistente y aislante, que está disponible en distintos tamaños y grosores.
El hormigón celular permite mejorar inmensamente la calidad de los edificios y reducir los costes de construcción. Se fabrica sobre la base de una mezcla de arena de sílice y/o ceniza pulverizada (PFA), cal, cemento, yeso/anhidrita, agua y aluminio; y se somete a un proceso de secado al vapor en autoclaves para su endurecimiento. El hormigón celular se utiliza en gran cantidad de edificios como, por ejemplo, edificaciones privadas, edificios de negocios e industriales, escuelas, hospitales, hoteles y muchos más.
En realidad, el hormigón celular es silicato de calcio hidratado. El calcio se obtiene a partir de cal viva, cal hidratada y cemento. El yeso se utiliza a modo de catalizador y para optimizar las cualidades del hormigón celular.
El silicato se obtiene a partir de arena de sílice, ceniza pulverizada (PFA) y piedras de cuarzo molidas. El silicato también puede obtenerse como producto secundario de otros procesos como, por ejemplo, a partir de arena de fundición o virutas resultantes del pulido de vidrio, siempre y cuando la proporción de álcalis o de otras suciedades no sea demasiado elevada.